La ingeniosa técnica ya se demostró en la Universidad de Princeton en 2008, pero es la primera vez que se realiza con éxito en smartphones. El proceso se aprovecha de un efecto denominado Remanencia por el que los datos guardados en una memoria RAM desaparecen más lentamente cuanto menor es su temperatura.A temperatura ambiente, los datos de la RAM se esfuman en apenas uno o dos segundos cuando la memoria es privada de corriente. Sin embargo, se ha descubierto que a bajas temperaturas, este tiempo puede alargarse hasta unos cinco o seis segundos.
El proceso ideado por Tilo Mueller y Michael Spreitzenbarth pasa por meter el móvil encendido en el congelador hasta que llegue a una temperatura de unos -15 grados centígrados.






